Españoles en la 2ª G. M. “OPERACION “FELIX”, conquista de Gibraltar.”

Resultado de imagen de OPERACION "FELIX"

En la segunda mitad de 1940 la entrada de España en la guerra al lado del Eje parecía casi inevitable. Hubo momentos en los que muchos, tanto de un bando como de otro, creyeron que era inminente. Y en consecuencia se prepararon para ello.

Por parte española las hostilidades comenzarían con el ataque a Gibraltar. De hecho los primeros planes del Estado Mayor Central del Ejército que recogían acciones ofensivas contra la colonia británica ya habían sido aprobados por Franco en agosto de 1939, pocos meses después del final de la Guerra Civil e incluso antes de que estallase el conflicto en Europa. Fue en esa fecha cuando comenzaron las obras de una línea de fortificaciones en la región del Estrecho.

La línea fortificada tenía una longitud total de 120 Km, y constaba de casi 500 puntos fortificados y emplazamientos para 200 cañones. El gobierno español trataba de tranquilizar a los británicos mientras se construían las fortificaciones afirmando que eran obras meramente defensivas.

Y en parte lo eran. Una de sus misiones era evitar que los británicos tratasen de obtener una zona de seguridad en torno al Peñón desembarcando en algún punto del litoral entre Barbate y la desembocadura del río Guadiaro. Además las fortificaciones principales se encontraban en La Línea, en la salida terrestre de la colonia británica. Pero también, como ya se especificaba en los planes del Estado Mayor de 1939, la línea fortificada se construía para cumplir con otras funciones: En primer lugar se trataba de concentrar una gran fuerza artillera capaz de batir la colonia británica con un intenso y continuo fuego de artillería con el fin de obtener su rendición. Y después, una vez conquistada la colonia, la artillería se utilizaría para cerrar el Estrecho a la navegación enemiga. Las fuerzas destinadas a las fortificaciones del Estrecho (dos divisiones y tres batallones de ametralladoras) estuvieron al mando del general Muñoz Grandes hasta julio de 1941, cuando tomó el mando de la División Azul.

Cuando Hitler aceptó que una victoria rápida contra Gran Bretaña no iba a ser posible, fijó su atención en el Mediterráneo. Franco hacía meses que había cambiado la neutralidad española por la “no beligerancia”. La derrota de Francia daba a Franco la oportunidad de ver cumplidos sus sueños imperiales a costa de las colonias francesas en Africa. Y estaba la posibilidad de recuperar Gibraltar aprovechando la situación crítica en la que se encontraba Gran Bretaña. Entrar en la guerra antes de que los británicos fuesen definitivamente derrotados permitiría a Franco sentarse en la mesa de negociación como uno de los vencedores de pleno derecho.

En este contexto fue cuando ese mes de octubre el Estado Mayor Central del Ejército presentó su plan definitivo para la conquista de Gibraltar, la “Operación C”. Como estaba previsto desde que comenzó a construirse la línea fortificada del Estrecho el año anterior, la operación consistiría básicamente en que la artillería española machacaría sin descanso la colonia británica hasta acabar con sus defensas.

El ataque constaría de las siguientes fases:

1- Fuego intenso sobre la artillería fija gibraltareña (por entonces 12 piezas de 305 mm, 9 de 225mm y 19 de 152 mm) a cargo de un total de 236 cañones y obuses de gran calibre emplazados a lo largo de la bahía de Algeciras.
2- Fuego contra la artillería antiaérea inglesa. La artillería española se aumentaría hasta totalizar 416 obuses y cañones de calibre variado.
3- Tiro de demolición para abrir paso a los carros, realizado por 170 piezas de gran calibre.
4- Ataques aéreos: 80 aparatos para bombardeo diurno y 20 nocturno.
5- Avance de la infantería apoyada por carros y por una cortina de fuego de morteros. Sólo si la infantería era obligada a retirarse se recurriría al asedio.

No había ninguna referencia a ayuda alemana.

Los alemanes también se estaban preparando para intervenir en España. El 12 de noviembre de 1940, después del fracaso de la cumbre de Hendaya, Hitler emitió su Directiva nº 18:

“Se han iniciado las medidas políticas para inducir a España a ingresar prontamente en la guerra. El objetivo de la intervención alemana en la Península Ibérica (Operación Felix) será el sacar a los ingleses del Mediterráneo Occidental. Para este propósito:
a) Gibraltar debe ser tomado y el Estrecho de Gibraltar cerrado.
b) Se debe evitar que los ingleses pongan el pie en otro punto de la Península Ibérica o de las islas atlánticas.

Para la preparación y ejecución de la operación se pretende lo siguiente:

Sección I
a) Grupos de reconocimiento (oficiales en ropas de civil) completarán el requisito de preparación de la ejecución de la operación contra Gibraltar y para la captura de los campos aéreos. En lo concerniente al camuflaje y la cooperación con los españoles ellos estarán regidos por las medidas de seguridad del Departamento de Inteligencia Exterior.
b) Unidades especiales del Departamento de Inteligencia Exterior en cooperación encubierta con los españoles, tomarán medidas para la protección del área de Gibraltar contra los intentos ingleses para extender el área de vigilancia o descubrir prematuramente y entorpecer los preparativos.
c) Las unidades designadas para las acciones se alistarán lejos de la frontera franco-española y sin darle a las tropas explicaciones prematuras sobre la operación. La alerta preliminar para el comienzo de las operaciones serán emitidas 3 semanas antes que las tropas crucen la frontera franco-española (Pero solamente después de terminados los preparativos respecto a las islas atlánticas).
En vista de la limitada capacidad de los ferrocarriles españoles, el Ejército designará mayormente unidades motorizadas para la operación de manera que los ferrocarriles sólo sean usados para suministros.

Sección II
a) Dirigidos por observaciones en las cercanías de Algeciras, unidades de la Luftwaffe conducirán ataques aéreos desde suelo francés contra las unidades de la flota inglesa fondeadas en la Bahía de Gibraltar y después del ataque aterrizarán en aeropuertos españoles.
b) Poco después las unidades asignadas para actuar desde España cruzarán la frontera franco-española por tierra o por aire.

Sección III
a) El ataque para la captura de Gibraltar será ejecutado por tropas alemanas.
b) Las tropas se organizarán para marchar hacia Portugal en caso de que los ingleses traten de poner el pie en ese país. Las tropas designadas para esto marcharán hacia España inmediatamente después de las fuerzas asignadas para Gibraltar.


Sección IV
Si fuera necesario, se tendrá el apoyo de los españoles del lado del Marruecos Español para cerrar el estrecho después de la captura de Gibraltar.

Se aplicará lo siguiente relacionado con el poderío de las unidades comprometidas en la Operación Félix:

Heeres:
Las unidades designadas para Gibraltar deben ser lo suficientemente fuertes para tomar el Peñón aún sin la ayuda española. Conjuntamente, un grupo menor debe estar disponible para apoyar a los españoles en el supuesto caso de que los ingleses intenten desembarcar en otro lugar de la costa española.
Para la posible marcha hacia Portugal, se tendrán listas principalmente unidades móviles.

Luftwaffe:
Para el ataque aéreo del puerto de Gibraltar se asignarán fuerzas suficientes para garantizar un éxito rotundo.
Para las subsiguientes operaciones contra objetivos navales y para el apoyo a las unidades terrestres se transferirán a España unidades de bombardeo en picada.
Se asignarán suficientes unidades de Artillería Antiaérea para las fuerzas terrestres incluso para ser utilizadas contra blancos terrestres.

Kriegsmarine:
Se proveerán U-boots para combatir a la escuadra inglesa de Gibraltar, en especial para atacar la evacuación de la isla que se espera ocurrirá después del ataque aéreo.
Para apoyar a los españoles en la clausura del Estrecho de Gibraltar, se preparará la transferencia de baterías costeras con la cooperación con la Kriegsmarine.

No se prevé la cooperación de Italia.

Las islas atlánticas (particularmente las Canarias y las islas Cabo Verde) a raíz de las operaciones en Gibraltar ganarán importancia para la conducción de nuestras operaciones navales y también para los ingleses. El Comandante en Jefe de la Kriegsmarine y el Comandante en jefe de la Luftwaffe estudiarán como puede apoyarse la defensa española de las Canarias y cómo pueden ocuparse las islas de Cabo Verde.
De la misma forma requiero que se examine la cuestión de la ocupación de Madeira y de las Azores así como las ventajas y desventajas que tendrían para la conducción de la guerra naval y aérea.
Se me harán llegar esos exámenes a la mayor brevedad posible.

Firmado: Adolf Hitler

Los preparativos para la operación comenzaron inmediatamente después de que Hitler emitiese la directiva. El ataque a Gibraltar sería efectuado por dos regimientos de tropas de élite y una gran fuerza artillera bajo el mando conjunto del general Ludwig Kuebler. Las fuerzas asignadas fueron el Regimiento de Infantería Grossdeutschland y el 98º Regimiento de la 1ª División de Montaña, además de 26 batallones de artillería y otras unidades auxiliares. El avance de estas unidades a través de la península estaría cubierto por tres divisiones motorizadas, que tendrían que hacer frente a un posible ataque británico desde Portugal (la 16ª División Motorizada se concentraría en Valladolid, la 16ª División Panzer en Extremadura, y la División SS Totenkopf en los alrededores de Sevilla). Otras dos divisiones se mantendrían en reserva para intervenir en el Protectorado de Marruecos si fuese necesario.

La fecha inicialmente prevista para el inicio de las operaciones era el 10 de enero de 1941. Pero para que las tropas alemanas pudiesen atravesar la península y atacar Gibraltar tenían que conseguir antes que España se uniese definitivamente al Eje.

En la reunión entre Franco y Hitler en Hendaya había quedado claro que los españoles estaban dispuestos a entrar en la guerra, si recibian la ayuda militar y económica que demandaban. Hitler confiaba en poder presionar lo suficiente al gobierno español para que accediese a sus propuestas sin necesidad de comprometerse en nada. A petición del ministro de Asuntos Exteriores alemán Joachim von Ribbentrop, su homólogo Serrano Suñer viajó a Berchtesgarden para una reunión con Hitler el 19 de noviembre. Pero ya era demasiado tarde. En el verano de ese año había sido Franco quien estuvo tentado de entrar en la guerra (en aquel momento habría comenzado con una invasión del Marruecos francés), pero se había encontrado con la indiferencia de Hitler, que no quería dar motivos a los franceses partidarios de continuar la lucha. A partir de agosto/septiembre, cuando empezó a haber dudas de una victoria rápida alemana, la situación se dio la vuelta: los estrategas alemanes empezaron a prestar atención al Mediterráneo, y los españoles comenzaron a dudar, porque eran conscientes de que España no estaba preparada para una guerra larga.

En el mes de noviembre era ya evidente que Mussolini se había precipitado al entrar en la guerra sin la preparación necesaria ya que los ejércitos italianos estaban siendo destrozados en Grecia y Libia. Ello influyó en la postura que tomó Franco ante las presiones de Hitler. Además se acercaba un invierno que iba a ser muy difícil. España estaba destrozada por tres años de guerra civil, la gente literalmente se moría de hambre, y si la guerra provocaba el fin del comercio con el continente americano, de donde procedían las vitales importaciones españolas de trigo y petróleo (algo que con el dominio británico del Atlántico iba a ser imposible de evitar) la situación del país terminaría siendo catastrófica si antes sus aliados del Eje no garantizaban que sustituirían ellos a los suministradores americanos.

En un informe fechado el 11 de noviembre y firmado por el entonces capitán de fragata Luis Carrero Blanco, jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Marina, se insistía en estos puntos, siendo por otra parte bastante pesimista con las alternativas: cuando comenzase la guerra las comunicaciones atlánticas quedarían cortadas (lo que incluía la imposibilidad de defender las Canarias), pero además, mientras los británicos siguiesen dominando el Mediterráneo, los alemanes no podrían abastecer a España de todos los productos que necesitase aunque quisieran, porque los transportes por ferrocarril serían insuficientes para ello (Carrero se refería al petróleo y el trigo provenientes del Mar Negro, que sólo podría llegar sin problemas a España si se expulsaba a los ingleses del Mediterráneo). La conclusión de Carrero era que España no tendría que entrar en la guerra antes de que las fuerzas del Eje tomasen Suez. Sólo si los británicos perdían el canal de Suez tendría sentido arriesgarse. Con la otra entrada al Mediterráneo en manos del enemigo, el cierre de Gibraltar habría sido prácticamente inútil y España no tendría garantizado el suministro de los productos esenciales que necesitaba.

En resumen, España entraría en la guerra, pero no antes de que estuviese realmente preparada. Esa había sido la auténtica posición de Franco en Hendaya y fue lo que repitió Serrano en Alemania.

La entrevista fue por tanto un nuevo fracaso: Hitler pretendía que se fijase la fecha para la Operación Felix (que sabemos que se acababa de aprobar), mientras que Serrano insistió en que no podía hacerlo mientras no se asegurasen los suministros vitales que España iba a necesitar. Puede que al quedar desbaratados sus planes en esta reunión fuese cuando Hitler empezó a culpar a Serrano Suñer, al que consideraba un personaje intrigante y falso (una imagen totalmente equivocada, ya que Serrano era posiblemente el español que más deseaba entrar en la guerra al lado de Alemania).

El 18 de diciembre Hitler firmó la Directiva nº 21, que ordenaba el comienzo de los preparativos para invadir la Unión Soviética la primavera siguiente.

Enero de 1941 era la fecha límite para la Operación Felix, a partir de entonces a Hitler no le iba a interesar distraer fuerzas en el Mediterráneo occidental, cuando las fuerzas armadas alemanas tenían que concentrarse en preparar el ataque a la URSS. Al ver los nulos resultados de la cumbre de Hendaya y del viaje de Serrano Suñer a Alemania, Hitler supo que en ningún caso Franco aceptaría lanzarse a la guerra sin garantías de ayudas económicas y militares (y de ganancias territoriales, un punto que le ponía en una situación difícil con Mussolini y con Pétain). La beligerancia española sólo se habría conseguido después de una negociación larga y difícil. Cuando se dio cuenta de eso, Hitler perdió todo su interés por España y Gibraltar.

Había otro posible punto de discordia que en principio habría sido menor, pero que pudo haber tenido su importancia: Como se puede ver en la Directiva 18, en los planes alemanes no se tiene en cuenta la participación española en la toma de Gibraltar: sería una operación totalmente alemana. Eso era algo que Franco difícilmente habría aceptado. Gibraltar tendría que ser ocupado por tropas españolas, era una cuestión de honor.

 

-Por su parte, también los ingleses se preparaban para la inminente entrada de España en la guerra. Estas eran las órdenes enviadas por el Almirantazgo británico a sus fuerzas en Gibraltar y el Atlántico el 22 de julio de 1940 para el caso de que se confirmase la beligerancia española. A continuación el plan de guerra contra España.

 

A. Se pretende mantener una fuerza basada en Gibraltar para el control del Estrecho mientras pueda utilizarse como base naval. La composición de esta fuerza depende de las circunstancias en esa coyuntura, pero por el momento consiste en la Fuerza H.
B. Tan pronto como sea posible después del comienzo de la guerra serán ejecutadas operaciones contra Vigo, Cádiz y Ferrol. Ordenes separadas serán comunicadas para cada una de estas operaciones.
C. Se están preparando planes y disponiendo fuerzas detalladas para la ocupación de las islas Azores y Cabo Verde y se pretende que se lleven a cabo tan pronto como se inicie la guerra. El riesgo de ruptura de relaciones con Portugal será aceptado puesto que se asume que en todo caso Portugal será invadido por España y está más allá de nuestras posibilidades proporcionarle asistencia militar para su defensa.
D. La ocupación de las Canarias es una empresa impracticable en el momento actual pero sí se prevén operaciones ofensivas contra esas islas.
E. Si el uso de Gibraltar se hace inviable las fuerzas allí presentes se irán en parte a Freetown y en parte al Reino Unido según las circunstancias. La XIII Flotilla de Destructores probablemente quedará emplazada en las Azores tan pronto como estas islas hayan sido ocupadas.
F. Se llevará a cabo un minado ofensivo de las entradas a los puertos noroccidentales de España siguiendo órdenes del Almirantazgo y en cuanto la oportunidad lo permita. Un depósito de minas magnéticas está siendo remitido en estos momentos a Gibraltar y la consiguiente apreciación sobre la política general de minado contra España será comunicada al comandante en jefe de las Fuerzas del Atlántico Medio, al comandante en jefe de las Fuerzas en el Mediterráneo y al comandante en jefe de las Fuerzas del Atlántico Norte, para servirles de guía en la ejecución de las operaciones.

La respuesta inglesa, inmediatamente después de que se confirmase la beligerancia española (“tan pronto como se inicie la guerra”), sería la ocupación de las islas atlánticas portuguesas (operaciones Brisk y Shrapnel), para lo que se designaron fuerzas navales y terrestres, con un plazo previsto de embarque de 48 horas desde que se recibiese la orden. Se descartaba realizar desembarcos en las Canarias, por la escasez de recursos y la fuerte resistencia prevista a la ocupación. En cambio los ingleses esperaban ocupar las Azores y Cabo Verde sin resistencia, y poder utilizarlas a continuación como bases que les ayudasen a conservar abiertas las rutas atlánticas. También estaba previsto el minado de los puertos atlánticos españoles. Además la Royal Navy atacaría varios puertos (Vigo, Cádiz o Ferrol) “tan pronto como fuera posible”.

Si España entraba en la guerra la situación británica en el Mediterráneo se volvería muy difícil. También en el Atlántico se complicaría mucho si dejaban que se instalasen bases aéreas o navales enemigas en las Azores (que podrían cortar las rutas con América) y en Cabo Verde (que lo harían con las del cabo de Buena Esperanza, la única alternativa a las comunicaciones con el Mediterráneo oriental y Asia si Gibraltar quedaba cerrado). El plan británico lo que pretendía era adelantarse a una invasión hispano-alemana de Portugal, o a su entrada forzada en el Eje, que sería una consecuencia inevitable de la beligerancia de España y la presencia militar alemana en la península. No se esperaba una ocupación por sorpresa por fuerzas alemanas de las islas portuguesas, y menos aún la fortificación posterior de estas islas con fuerzas suficientes (aunque como se ve en la directiva 18, Hitler no descartaba ninguno de esos objetivos). Pero la ocupación de estos archipiélagos era lo único que podían hacer los británicos con los escasos recursos de los que disponían para paliar el daño que les haría que el Eje pudiese utilizar bases en la Península Ibérica y la costa atlántica del norte de Africa.

Las fuerzas designadas para las operaciones Brisk y Shrapnel (cuatro batallones de Royal Marines y otro de infantería) fueron concentradas en el puerto de Plymouth en julio de 1940, y el material bélico y los suministros estuvieron preparados en Liverpool, todo ello dispuesto para partir en un plazo de cuarenta y ocho horas desde la recepción de la orden de embarque. Tropas y equipos se mantuvieron en espera hasta 1941.

La ocupación de las islas Canarias se descartó porque habría necesitado como mínimo de una división de infantería y una importante fuerza naval, que incluiría un portaaviones y varios cruceros, demasiado para las otras necesidades que tenían los ingleses en ese momento, cuando la propia Inglaterra estaba amenazada de invasión. Aun así, se hicieron planes para la invasión de las Canarias si surgía la ocasión, al igual que otras operaciones aún más ambiciosas, como la ocupación del Marruecos español si había posibilidad, o el apoyo a una posible resistencia armada a la entrada de tropas alemanas por algún sector del ejército español en el sur de la península.

Pero en principio los ingleses ni siquiera esperaban poder mantener Gibraltar por mucho tiempo, por lo que en sus planes no se destinaban fuerzas extra para la defensa de la colonia británica. Con el puerto y el aeropuerto al alcance de la artillería española no tendrían ninguna forma de recibir ayuda, y el asedio haría que Gibraltar cayese tarde o temprano. Los ingleses no arriesgarían una flota para intentar abastecer Gibraltar, porque aunque resistiese iba a ser inútil como base naval o aérea y el estrecho iba a estar cerrado para ellos igualmente (a diferencia de Malta, donde sí que arriesgaron y perdieron muchos buques para mantenerla a toda costa). Su única posibilidad era que los defensores de Gibraltar pasaran a la ofensiva y consiguiesen ampliar y mantener un perímetro de seguridad de varios kilómetros para dejar a la colonia fuera del fuego directo de la artillería española, pero para eso iban a necesitar muchos más medios que los que tenían disponibles. De hecho ese plan existió, pero fue descartado.

Finalmente Hitler dirigió toda su atención al este y se olvidó de Gibraltar. Franco por su parte mantuvo su “no beligerancia”, aunque volvió a tener la tentación el verano siguiente, cuando el ataque alemán a la URSS le dio la excusa ideológica que necesitaba. Pero no pasó del gesto simbólico de organizar una fuerza de voluntarios que participaría en la guerra contra el comunismo integrada en el ejército alemán. Las presiones económicas del bloque anglosajón pudieron más que las afinidades ideológicas y los sueños imperiales.

Fuente mve2gm/Fotos Fuentes Varias