Cómo reparar la puerta automática de tu hogar de forma segura

Cómo reparar la puerta automática de tu hogar de forma segura

Las puertas automáticas siempre suelen ser una gran opción por la que se decantan muchas personas para incorporar a su hogar. Ya sea por motivos de seguridad, comodidad o simplemente porque les es indispensable en su vida cotidiana, una gran parte de los españoles opta por un instrumento que con el paso de los años está teniendo mucha más demanda. Es lógico, los avances tecnológicos siguen su curso, cada día se fabrica un producto mejor que el anterior y esto no pasa desapercibido para nadie

 

 

 

Una de las grandes cuestiones para las personas que cuentan con una puerta automática en su domicilio es saber cómo repararla de forma segura en caso de que esta no funcione. Aquí hay que tener en cuenta que éstas cuentan con un sistema eléctrico que les hace funcionar y que suelen ser mucho más grandes que las puertas clásicas de nuestro domicilio que no suelen representar más problemas que fallos en la cerradura o que se hinche la madera (si están realizadas con este material) y dejen de tener un funcionamiento correcto.

Porque las puertas automáticas son mucho más complejas y pueden ser varias las causas de su mal funcionamiento. Así que, dependiendo de cuál sea el problema de cada una de ellas, habrá que optar en consecuencia. De esta manera, a continuación les exponemos las principales motivos por los que estos instrumentos dejan de funcionar correctamente y la forma de repararlo de forma segura.

Problemas con el control: En muchas ocasiones el control de la puerta no funciona aunque sí lo haga el control remoto de la misma. Esto puede suceder porque un clave puede estar roto o puede darse un problema en la conexión de los cables. Para poner fin a este problema, lo más recomendable es, si la luz del control está apagada, retirar el cable del timbre de los tornillos ubicados en el abridor. Metidos de lleno en la materia, habrá que ir a los cables rojo y blanco, si no funciona, habrá que ir a los cables que funcionan con el abridor de la puerta.

Si la puerta del garaje se abre…: Uno de los casos más frecuentes sucede cuando la puerta se abre y se cierra sola. Para solucionar este problema tendrás que retirar el cable del timbre de la puerta y quedarte sólo con el del control remoto. Eso y también debes percatarte de que los botones del control estén apagados, ya que en muchas situaciones pueden permanecer encendidos.

Puerta atrancada: En otras muchas ocasiones la puerta deja de funcionar de forma correctamente porque se atranca y no puede ni abrirse ni cerrarse como debería. Ante este problema, que se produce por atascos en el sistema o problemas con la fuerza de la subida, lo más recomendable es elevar el volumen de la subida de la puerta.

Problema con la luz del abridor: Hay veces que las luces del abridor no funcionan. En este caso, tienes que cambiar los fusibles del mismo para que tu puerta funcione de forma perfecta.

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Problemas con el sistema eléctrico: El sistema eléctrico es lo que hace funcionar a una puerta automática y por ello hay que tener siempre en cuenta los problemas que pueden surgir al respecto. Esto lo podrás verificar conectando algún aparato eléctrico en la toma de corriente.

Estos son algunos de los principales problemas y su posible solución que te pueden suceder en tu puerta automática. Y es que en el mercado te podrás encontrar con una gran variedad de instrumentos de este tipo. Dependiendo de tus necesidades, te podrás decantar por una u otras. Estas son las más reconocidas:

  • Puertas a medida: En lo que respecta a estas puertas, el cliente será capaz de elegir la puerta adecuada según las características del espacio en el que se desee emplear. Estas suelen emplearse en garajes dentro de la vivienda de un particular.
  • Puertas abatibles: Estas con las clásicas en las entradas de urbanizaciones o incluso en las de un domicilio particular.
  • Puertas basculantes: Suelen usarse en pequeños almacenes.
  • Puertas correderas: Se utilizan en la entrada de fábricas.
  • Puertas de cristal: Estas son las clásicas puertas que se abren y cierran cuando entras a un negocio o una gran cadena de supermercados.
  • Puertas de garaje
  • Puertas doble hoja: Estas suelen predominar en las entradas de domicilios individuales. Suelen ir por delante de un pequeño jardín.
  • Puertas enrollables: Estas suelen utilizadas por personas que tienen un almacén de grandes dimensiones.
  • Puertas rápidas: Estas se suelen utilizar para separar compartimentos dentro de una factoría. Por ejemplo, en el caso de las secciones donde se conservan productos fríos en una fábrica de alimentos.
  • Puertas rígidas: Se suelen emplear para el garaje de un domicilio donde se guardan coches u otros vehículos.
  • Puertas seleccionables: Por estas puertas se decantan los dueños de un almacén de grandes proporciones.

Fuente Ecoinventos

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