El Libro Negro, la lista de británicos que iban a detener los nazis cuando invadieran Gran Bretaña

Imagen: The Black Book. What if Germany had won World War II – A chilling glimpse into the nazi plans for Geat Britain

Sonderfahndungsliste GB es uno de esos nombres germanos de imposible pronunciación para el común de los mortales. Su traducción literal es Lista de búsqueda especial de Gran Bretaña, aunque quizá suene más siniestro en la versión popular posterior, Libro Negro. Peor aún si se tiene en cuenta lo que representaba al ser acuñado por los nazis en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial: se refería a una relación de las personalidades relevantes que vivían en territorio británico en aquellos momentos y que deberían ser arrestadas cuando se consumara la Operación León Marino.

 

 

Ésta, Unternehmen Seelöwe en versión original, fue el nombre con el que la Kriegsmarine alemana bautizó el plan para invadir Gran Bretaña (a completar con la Operación Verde, la ocupación de Irlanda). Se concibió en el otoño de 1939, presentándose a Hitler en la primavera del año siguiente, cuando quedó claro que Londres no iba a negociar, pero tras varios aplazamientos terminó por descartarse en 1942, dado que en su lugar se inició la Operación Barbarroja, la invasión de la URSS. Ahora bien, si se hubiera aplicado con éxito -y hubo un momento en que resultaba bastante factible- ¿cómo habría repercutido en la población?

Desarrollo teórico de la Operación León Marino/Imagen: BokikaK en Wikimedia Commons

Pues aparte de otras consideraciones, lo que nos interesa aquí es el asunto de la puesta en marcha de esa oleada de detenciones prevista. Tenía un precedente en el Sonderfahndungsbuch Polen (Libro Especial de Enjuiciamiento-Polonia), redactado por agentes alemanes y residentes teutones quintacolumnistas del país homónimo, que apuntaron sesenta y un mil nombres destinados a engrosar la lista de víctimas de lo que se conocía como Operación Tannenberg, es decir, el exterminio de polacos como prólogo a una recolonización germana del Este europeo. En la Sonderfahndungsbuch Polenfiguraban políticos, militares, artistas, escritores… Supuso la muerte de decenas de miles de personas.

Al caer Francia todas las miradas se posaron en el Canal de la Mancha. El gobierno de Londres era consciente de que en ese momento tenía pocas garantías de defensa ante un intento de conquista por parte del enemigo, con su ejército medio desecho tras la evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica de Dunkerque; la Royal Navyconservaba su superioridad en el mar pero si los alemanes, apoyados masivamente por la Luftwaffe, conseguían llegar a tierra no habría forma de detenerlos.

Tropas británicas esperando su evacuación en Dunkerque/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Los espías teutones proporcionaron mapas, fotografías e información topográfica de las islas, así como abundantes datos que serían de utilidad para las tropas mientras se abrían paso por Inglaterra. Todo eso se compiló en un manual, preparado por el oberführer de las SS Walter Schellenberg a finales de junio de 1940 para la RSHA (Oficina Principal de Seguridad del Reich) que dirigía todavía Reinhard Heydrich. Con el título Informationsheft Grossbritannien (sintetizado en Informationsheft GB), se explicaban cuestiones sobre el sistema político, administrativo y económico británico, incluyendo una relación de las principales figuras públicas.

Este documento incluía información añadida sobre casi todo: policía, Iglesia, museos, universidades, clubes, logias masónicas, periódicos, cadenas de radio y otras instituciones relevantes como los servicios secretos o el sector militar; hasta los Boy Scouts. Todo aquel que, en suma, fuera susceptible de presentar la más mínima resistencia. Estaba destinado a los miembros de los Einsatzgruppen (escuadrones de la muerte de las SS) y la Gestapo que deberían acompañar a la fuerza invasora para garantizar la seguridad y el control sobre la población, además de reseñar qué lugares ofrecían oportunidades de expolio (de ahí la inclusión de museos, templos y galerías de arte).

Walter Schellenberg/Foto: Bundesarchiv, Bild, en Wikimedia Commons

El Informationsheft GB tenía un apéndice de 104 páginas, la Sonderfahndungsliste GB, que era lo que vulgarmente se llama una lista negra: 2.820 nombres propios de ciudadanos y refugiados, ordenados alfabéticamente y algunos incluso con fotografía, que deberían ser arrestados inmediatamente. Se especificaba si por la Amt VI (Gestapo) o por la Amt VI (Ausland-SD, Inteligencia militar Extranjera); por ejemplo, Churchill quedaría en manos de esta última, aunque de la mayoría se encargaría la primera. Por supuesto, los judíos estaban incluidos en esa persecución.

¿Quiénes figuraban en el Libro Negro? Evidentemente y aparte de Churchill, entre los más conocidos había militares y políticos como, por ejemplo, Robert Baden-Powell (militar, fundador de los citados Boy Scouts), Clement Atlee (líder laborista que sucedería a Churchill en el ejecutivo), Neville Chamberlain (el primer ministro al que Hitler toreó antes de la guerra), Charles de Gaulle (general francés exiliado en Gran Bretaña desde la ocupación de su país) o Anthony Eden (secretario de Estado para la Guerra).

Churchill y De Gaulle durante la guerra, ambos figuraban en la lista negra/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

También había intelectuales, literatos, científicos y artistas como Edward Morgan Forster (escritor, autor de Pasaje a la IndiaUna habitación con vistas y Regreso a Howard’s End), Sigmund Freud (neurólogo, padre del psicoanálisis… y judío), Aldous Huxley (escritor y filósofo, autor de Un mundo feliz), Alexander Korda (productor y director de películas como Las cuatro plumasEl ladrón de Bagdad o La vida privada de Enrique VIII), Bertrand Rusell(filósofo, pacifista y activo antifascista), H.G. Wells (escritor, autor de La guerra de los mundosLa máquina del tiempo y El hombre invisible, además de reconocido socialista), Stefan Zweig (escritor judío al que había perseguido el nazismo austríaco) o Virginia Woolf (escritora, ensayista y feminista; también figuraba su marido Leonard), entre otros.

Una página del Libro Negro/Imagen: dominio públco en Wikimedia Commons

Resulta curioso comprobar que, pese a tanta minuciosidad, se cometieron errores llamativos tales como incluir a personas ya fallecidas (caso del escritor Lytton Strachey) o que ya no residían allí (como el cantante y abogado defensor de los derechos civiles Paul Robeson, que encima era negro y comunista); asimismo, se olvidaron estentóreamente de algunos candidatos obvios como George Bernard Shaw, pese a que era conocido en Alemania, o del ex-primer ministro David Lloyd George (aunque sí pusieron a su hija Megan, diputada liberal).

En la práctica, por suerte, todo quedó en el papel ya que el mismo día en que Hitler nombró al SS-Brigadeführer Franz Six para coordinar la represión desde la propia capital londinense pospuso la operación León Marino indefinidamente. El Libro Negro fue encontrado en la sede de la RSHA de Berlín en septiembre de 1945, pocos días después de terminar la guerra. Era un volumen de 376 páginas con una cubierta de tono verdoso donde se leía destacada en rojo la expresión ¡Geheim! (¡Secreto!). La tirada inicial de 20.000 ejemplares, guardada en un almacén, acabó devorada por las llamas tras un bombardeo, de manera que sólo se conservan dos ejemplares, uno en el Imperial War Museum y otro en la Hoover Institution Library and Archives.

Portada de uno de los ejemplares originales del Libro Negro que se conservan/Imagen: Imperial War Museum

Si antes nadie hubiera querido figurar en la Sonderfahndungsliste GB, terminada la contienda y la amenaza nazi el tener el nombre en la lista confería cierto prestigio. Algunos hasta se alegraron, como la multimillonaria Nancy Astor o Lord Vannsitar (quien encima era director de los servicios secretos), pues por el mero hecho de pertenecer a la muy conservadora clase alta habían sido considerados por sus propios compatriotas sospechosos de germanófilos y antisemitas.

Aunque, sin duda, la reacción más brillante, puramente británica, la tuvo la sufragista Rebecca West: al publicar la prensa los nombres de los señalados le envió un telegrama a su amigo, el dramaturgo Noël Coward, diciendo “My dear—the people we should have been seen dead with” (Querido, la gente con la que deberíamos haber muerto).

Fuentes: Hitler’s Back Book – List of Persons Wanted (Forces War Record)/The rise and fall of the Third Reich (William L. Shirer)/Operation Sea Lion (Leo McKinstry)/The Black Book. What if Germany had won World War II – A chilling glimpse into the nazi plans for Geat Britain (Mei Trow)/Wikipedia/LBV

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