Hallan evidencias de oxígeno en una de las galaxias más distantes

Galaxia SXDF-NB1006-2

La galaxia SXDF-NB1006-2, perteneciente a la constalación Cetus, la percibimos en una época que corresponde a 700 millones de años después del Big Bang

 

Desde el radiotelescopio ALMA, situado a unos 5.000 metros de altitud en el desierto chileno de Atacama, se ha conseguido detectar una «una señal clara de oxígeno» en una galaxia distante de la constelación Cetus, situada a 13.000 millones de años luz de la Tierra. «Se trata del oxígeno más distante jamás detectado«, según difundió ayer ALMA en un comunicado. El equipo de astrónomos, principalmente japoneses, ha utilizado el radiotelescopio ALMA, el mayor y más caro que se ha construido, para observar una de las galaxias más remotas que se conocen: SXDF-NB1006-2, que tiene un desplazamiento hacia el rojo de 7,2, lo que significa que la percibimos, desde nuestra posición relativa, 700 millones de años después del Big Bang. El desplazamiento o corrimiento al rojo es una forma de medir distancias enormes y tiene que ver con el alejamiento de una galaxia desde nuestro punto de vista, un fenómeno que se debe a la expansión del universo.

El oxígeno ha sido detectado desde el radiotelescopio ALMA, situado en el desierto chileno de Atacama

Evolución del universo
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El oxígeno de esta galaxia, en verde en la imagen, parece estar ionizado por una serie de estrellas gigantes y jóvenes. La reionización cósmica es un proceso enigmático que ocurrió cuando el universo era joven, tras la formación de las galaxias: los cuerpos celestes emitieron una intensa radiación y comenzaron a ionizar el gas neutro, unos cientos de millones de años después del Big Bang.

El 'Opportunity' resbala al subir una pendiente y cambia de objetivo

El universo experimentó un cambio drástico durante dicho período, pero poco se sabe aún sobre este proceso y los científicos siguen debatiendo sobre qué tipo de cuerpos celestes provocaron la reionización. «La cantidad de oxígeno presente en SXDF-NB1006-2 es muy pequeña y era de esperar, puesto que el universo aún era muy joven y entonces todavía no se habían formado muchas estrellas», observa Naoki Yoshida, de la Universidad de Tokio. “De hecho, nuestra simulación había calculado una concentración diez veces inferior a la del Sol, pero también obtuvimos un resultado inesperado: una cantidad ínfima de polvo», añade Yoshida. El estudio ha sido publicado en Science.

Fuente : Netional Geographic